Mientras en la pista los monoplaza, aún en carrera, enfilaban las tres últimas vueltas del Gran Premio de España, en la avenida que da acceso a la salida del Circuit de Catalunya un Renault Mégane Sport plateado circulaba a toda velocidad, transitando por el carril contrario y subiendo los altísimos bordillos de las aceras para sortear a los coches que, cansinamente, abandonaban ya en procesión el recinto. Bocinas, gritos, dedos al aire... los otros conductores, indignados, iban cambiando, sin embargo, el gesto cuando veían, sorprendidos, que el conductor del Mégane no era otro que Fernando Alonso, que abandonaba con cara de pocos amigos el recinto catalán.Paso adelanteFernando no se esperó a que la carrera terminara, tenía prisa: una avioneta le estaba esperando en El Prat para llevarle a Ginebra, donde vive, y tenía el tiempo justo para llegar a la hora del inicio del partido del Madrid, que quería ver por televisión. Antes, sin embargo, después de abandonar a 32 vueltas para el final de la carrera, el español había hablado unos minutos con los ingenieros de su equipo y, después, con los medios de comunicación. A pie derecho frente al motorhome de Re-nault Fernando iba contestando, una a una, las preguntas de los periodistas. En castellano, en italiano, en francés, en inglés... atendía a todos y de forma amable, pese a que las apreturas y los empujones eran agobiantes. “Creo que este fin de semana hemos dado un primer paso importante”, aseguraba el asturiano. El sábado, en la calificación, estuvimos delante de un Ferrari y los McLaren”, dijo recordando su segundo puesto en la parrilla de salida.Sobre el abandono a causa de la rotura del motor de su R28, admitió que “esto son cosas de las carreras, te puede pasar en cualquier momento y en cualquier lugar, sin embargo me sabe mal que haya pasado, precisamente, aquí, delante de mi público”.Fernando admitió que “ahora mismo estoy rabioso, muy enfadado, pero creo que mañana (hoy), cuando me levante estaré con una sonrisa porque me acordaré que el sábado, en la calificación, terminé por delante de Massa”.
Y sobre el abandono, que “a nadie le gusta no terminar la carrera, pero el lado positivo es que Massa ha entrado sólo dos vueltas (tres en realidad) más tarde que a repostar, por lo que yo no iba tan descargado”, como se había especulado el día antes.El bicampeón del mundo valoró la labor realizada durante el gran premio. “Todo el trabajo del fin de semana ha sido positivo. En estos dos días hemos crecido y ahora creo que hemos encontrado la buena dirección”, hacia la que trabajar juntamente con el equipo.Sobre las evoluciones y mejoras, más concretamente, el asturiano no quiso extenderse, aunque sí admitió que “se puede ver algo. Hasta ahora estábamos un poco perdidos ahí en medio de la parrilla y hoy (por ayer) hemos estados rodando con ellos”, en referencia a Ferrari, McLaren y BMW.Motivos para la ilusionAlonso considera que hay motivos para mantener la ilusión y la esperanza pese al abandono, ya que “después de la salida del ‘safety car’ nos mantuvimos ahí y nos llegamos a colocar en el cuarto puesto”, dijo y, acto seguido auguró que “esta temporada creo que aún nos podemos divertir”.Sin embargo, no quiso lanzar las campanas al vuelo. “Vamos a esperar, vamos a ver qué pasa en Turquía en la próxima carrera, esperemos que sigamos así, avanzando y en la dirección correcta y que no vuelva la oscuridad”.Por último, el piloto de Renault, hizo una predicción cargada de optimismo y buenas vibraciones. “Se abre un camino nuevo y empieza una nueva temporada para nosotros”.Y dicho esto, Fernando se cambió el mono por una camiseta y unos tejanos y salió zumbando con su Mégane y una sola idea en la cabeza... llegar a tiempo a su casa de Suiza para ver el Madrid por la tele. www.sport.es
* Funció informativa:
La fotografía que he elegido informa del hecho que ha ocurrido en general, el hecho de que se ha celebrado la carrera de F1 en Montmelo. Es un plano de conjunto para que se vea bien el circuito, los coches que en ese momento pasan por ese punto, el público, las banderas, el estado del cielo (un poco nublado). La fotografía es en color para que se distingan los equipos a los que pertenecen los coches. El color es símbolo de distinción en la imagen y por lo tanto es muy importante. El ritmo se percibe en los coches que pasan por el circuito y la repetición de colores, como por ejemplo el blanco y rojo. Los coches son el punto fuerte de la imagen. La profundidad de campo es amplia porque lo que estoy fotografiando está lejos del objetivo. El punto de fuga está en la dirección que llevan los coches.
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